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Mentalidad. Desarrollo personal y emprendimiento.

Tras el artículo anterior Emprender: II parte. Un camino de desarrollo personal y profesional, donde continuamos viendo las bases para el camino del emprendedor de éxito (y para una vida desde tu gran esplendor), que habíamos empezado a ver en el primero de esta serie de artículos, y que puedes leer aquí: Emprender: un camino de desarrollo personal y profesional

 En el artículo de hoy, vamos a ver cómo nuestras creencias y patrones nos influyen a la hora de emprender, y cómo podemos identificarlas, qué clase de creencias existen y cómo gestionarlas.

Trabajar tu mentalidad para una transformación personal potenciará tu desarrollo personal y profesional. 

Desde Natur-evolution trabajamos nuestra metodología en 3 pilares esenciales:

  1. Mentalidad y desarrollo personal.
  2. Desarrollo de negocio.
  3. Estrategias de comunicación, ventas y marketing.

Desde nuestro programa estrella de potencialidad humana y crecimiento empresarial para emprendedores y negocios con propósito y valor diferencial al mundo. 

Si quieres saber más sobre la mentalidad como base esencial para un emprendimiento de éxito y para vivirte desde tu gran potencial, te recomiendo que leas estos artículos:

Cuando tomamos consciencia de las creencias y patrones limitantes inculcados en la familia, en la educación, en la cultura, política social, etc. Hay un punto de “shock”.

Mira de frente tus creencias, y si la vida te regala la oportunidad de verlas es porque tienes el gran regalo de sanar y recoger el aprendizaje de ellas.

Siempre en el camino hacia tus objetivos, hacia aquello que deseas, encontrarás “obstáculos”, creencias limitantes, que desde donde estás hacia donde quieres ir, necesitarás de tus recursos propios para lidiar con esos obstáculos. 

La vida te ofrece la oportunidad de conocerte un poquito más y mejor, para tener tus propias herramientas para conseguir atravesar estos obstáculos y llegar a tus objetivos.

Para conseguir tu objetivo y llegar al estado deseado tendrás que identificar los recursos que vas a necesitar así como ser consciente de las interferencias y obstáculos que vas a tener que superar.

Los obstáculos internos, nuestros saboteadores, nuestras creencias limitantes, ¿De dónde surgen?

La voz interna.

Los obstáculos internos, son nuestra voz interior, que nos habla desde nuestras creencias y patrones, pero también nos habla desde nuestra conciencia, alma e intuición, tus propios recursos de conexión con tu interior, como la meditación por ejemplo, harán que puedas discernir entre tus mensajes internos, entre la voz de tu conciencia y la voz de tus creencias.

Nuestro diálogo interno y nuestro sistema de opiniones y creencias.

¿Cómo detectar nuestras limitaciones?

  • Detecta tu diálogo interno, ¿Qué dice tu voz interior, que te “narras”?
  • Identifica y reta tus creencias en cada momento que establezcas tus objetivos deseados. 
  • Chequea tu sistema de creencias en tu camino del estado actual hacia el estado deseado.
  • Toma conciencia de la lección de vida que te ofrece tu creencia limitante, tiene un “para que”, una parte positiva para tu evolución humana.

Creencias. Conceptos básicos de las creencias.

  • Ley personal e incuestionable sobre lo que creemos, y reaccionamos ante ella como si así fuera. Es nuestro modelo de la “realidad”.
  • Los sistemas de creencias son como un conjunto de leyes bajo las cuales vivimos. Son las normas que gobiernan nuestro cerebro, comportamiento e interpretaciones y constituyen nuestras leyes personales.
  • Se originan habitualmente en la infancia, generalmente aprendidas por repeticiones y vivencias trasladadas por otras personas. 

¿Cómo se originan las creencias? 

  • La etapa de la infancia parece ser clave. Es ahí donde toda la información que recibimos pasa de forma casi inmediata a nuestro subconsciente, sin plantearnos o cuestionarnos la veracidad de dicha información.
  • Las creencias se han ido materializando a partir de lo que nos han dicho otras personas (padres, educadores, medios de comunicación, etc) y de lo que hemos vivido y cómo lo hemos vivido (intensidad y trascendencia del estímulo vivido). Lo curioso es que, en la mayoría de los casos, convivimos con nuestras creencias sin saber cuáles son y si aún nos son válidas, si nos ayudan o si nos perjudican.
  • La mente reacciona ante situaciones de incertidumbre con la respuesta automática y rápida, (la creencia), donde ofrece certeza en situaciones incompletas de la realidad. 
  • Las creencias se forman a partir de ideas que confirmamos o creemos confirmar a través de nuestras experiencias personales.
  • Afecta a la percepción de la realidad, filtra según la creencia. Las creencias se toman pues como “verdades absolutas” y afectan a la percepción que tenemos de nosotros mismos, de los demás y del mundo que nos rodean.

Reaccionamos ante nuestro mapa vivencial.


La creencia limitante es una fuente de motivación de cambio y evolución. 

Tipos de creencias:

En función del resultado que obtenga el individuo que las cree, las creencias pueden:

  1. Ayudar e influir positivamente en su vida, y representar entonces una creencia empoderante o potenciadora.
  2. Condicionar y limitar su avance y libertad en el día a día, y ser una creencia limitante.

Existen 2 factores que influyen en el grado en que se instalarán como creencias en nuestra mente:

  1. La intensidad del estímulo, especialmente los que tengan que ver con nuestra seguridad vital.
  2. La repetición del estímulo, generalmente alto. Si algo nos ocurre con frecuencia, por eficiencia y economía vital, es fácil establecer una creencia de que eso va a volver a ocurrir, y por ello se instala en nosotros en forma de “esto es así”.

Una creencia potenciadora sería “soy un luchador hasta el logro, incluso en momentos difíciles”. 

Y una creencia limitante, “no sirvo para nada” o “no me merezco lo mejor”. 

Y esto puede condicionar radicalmente aspectos como la inteligencia, la salud, la creatividad, nuestras relaciones y, por ende, nuestra felicidad y éxito en la vida.

En función del tipo de relación se habla de distintas creencias:.

  • CAUSA-EFECTO: Son las creencias que se expresan a través de la forma “si ocurre X, entonces sucede Y”. Ejemplo de esta creencia: “Si no estudias, no encontrarás un trabajo el día de mañana”.
  • EQUIVALENCIA COMPLEJA. Parecidas a las anteriores, aunque con un formato más rebuscado, y se expresan como “sucedió Y, entonces ocurrió necesariamente X”. Ejemplo de esta creencia: “El vecino no tiene un buen trabajo. Seguro que no estudió como debía”.
  • SOBRE LA IDENTIDAD. Son las más importantes, porque “definen” la forma en que nos vemos (percibimos), nos relacionamos con nosotros mismos y nuestra autoestima. El mayor rasgo distintivo de esta creencia es que utiliza el verbo SER, y por ello, define –creemos- nuestra naturaleza, la inmutable, contra la que “no podemos hacer nada”. ¿Quién soy yo para mí mismo? Para mí, “seré lo que crea que soy”. Si creo que soy el mejor vendedor, mi comportamiento y actitud se desprende de mi creencia, por lo cual seré congruente con lo que creo. Y como decía Henry Ford: “Tanto si crees que puedes hacerlo como si no, en los dos casos tienes razón” (y acaba siendo una creencia autocumplida, o efecto Pigmalión).

Creencias limitantes más importantes

Las tres áreas más comunes de creencias limitadoras se centran en torno a las cuestiones relacionadas con la imposibilidad, la impotencia y la ausencia de mérito:

  1. La imposibilidad es la creencia en la cual, el objetivo deseado se percibe inalcanzable. Se caracteriza por un sentimiento de que haga lo que haga nada cambiará y lo percibo con desesperanza. Lo que deseo es imposible de conseguir.
  2. La incapacidad es la creencia de que el objetivo deseado es alcanzable, pero nosotros no somos capaces de lograrlo. El sentimiento por el cual se caracteriza es de impotencia: tal vez otros puedan, pero yo no.
  3. La ausencia de mérito o inmerecimiento es la creencia en la cual no merecemos el objetivo deseado debido a algo que somos (o no) o hemos hecho (o no). Se caracteriza por el sentimiento de que “soy un fraude”, “hay algo fundamentalmente malo en mí como persona”, “merezco el dolor y el sufrimiento que estoy experimentando por no merecer lo que deseo”.

Las creencias limitadoras más penetrantes son aquellas que se relacionan con la identidad del tipo “soy un inútil/no valgo nada/soy una víctima”, pues con ellas el nivel de apego a la creencia nos supone nuestra “aparente existencia”, lo que nos identifica, nuestra identidad más esencial.

Este tipo de creencias pueden ser modificadas para tener éxito en conseguir las metas que nos propongamos en nuestras vida, y requieren un cambio por otras que impliquen esperanza en el futuro, sensación de capacidad y responsabilidad y sentido de valía y pertenencia.

Una creencia se considera limitante cuando se interpone entre nosotros y nuestros objetivos.

Es decir: son todas aquellas opiniones que asumimos como verdad (creencias) y que de algún modo nos boicotean a la hora de conseguir nuestras metas. Te doy algunos ejemplos:

  • Soy un desastre.
  • No valgo para eso.
  • Esto es muy difícil para mí.
  • Nadie puede hacer eso.
  • No me lo puedo permitir.
  • No podré hacerlo hasta que no cambien las políticas con respecto a este tema.

¿Alguna te resulta familiar?

​​Existen 3 tipos generales de creencias limitantes: 

Posibilidad, capacidad y merecimiento.

Así, en ocasiones habrá objetivos que creemos que son “imposibles” otras veces creeremos que serán “imposibles para nosotros” (aunque tal vez sí que sea posible para otras personas)  y otra veces creeremos que “no nos lo merecemos”.

Tipos de creencias limitantes

1# Creencias de “Posibilidad”

Son las opiniones que de algún modo nos hacen creer que algo no es alcanzable ni por nosotros mismos ni por nadie. Es ese tipo de creencia limitante que nos inmoviliza en mayor o menor medida apelando a que “eso no se puede hacer”. 

Algunos ejemplos:

  • No se puede ser trabajador por cuenta propia y vivir tranquilo.
  • Emprender en los tiempos que corren es un imposible.
  • Los que venimos de familias humildes estamos destinados a vivir siempre de forma humilde.

 2# Creencias de “Capacidad”

Este tipo de opiniones nos hacen creer que tal vez  algo sea posible, aunque no es posible para nosotros. Es decir: tal vez otros puedan conseguirlo, pero nosotros no podemos. 

Algunos ejemplos:

  • No sé cómo hace la gente para ahorrar con mi salario, para mi es imposible.
  • Soy un desastre para la organización, nunca podré llevar a cabo este proyecto.

3# Creencias de “Merecimiento”

En ocasiones incluso nos boicoteamos de modo que creemos que no nos merecemos conseguir algo.

Un ejemplo de este tipo  de creencias y relativamente habitual es el caso de no merecimiento por la ausencia de sacrificio;  hay personas que creen que para merecer algo tienen que sufrir para conseguirlo, tiene que sacrificarse; así, si tienen al alcance de la mano conseguir algo sin realmente esforzarse, tenderán a creer que no se lo merecen y por lo tanto no harán lo que tienen que hacer para conseguirlo. 

Algunos ejemplos.

  • No merezco conseguir una subida de sueldo, no me he sacrificado nada para conseguirla.
  • No merezco aprobar las oposiciones, no me ha costado estudiar.
  • No merezco estudiar esa carrera, me debo a mi familia.

Las creencias están ahí por algo

Vamos a cambiar el foco de mirada de cómo vemos a las creencias. 😉

Las creencias tienen un fin positivo, en el límite, nos está dando una información para nuestra evolución, de la creencia limitante a la creencia empoderante.

Todo pensamiento interior, toda creencia, aunque sea limitante, tiene lo que se llama una intención positiva. Es decir, hay una buena razón por la que está ahí; a veces nos defiende o protege de algo; en ocasiones trata incluso de alertarnos para que tengamos algo en cuenta.

Una persona que trabajó conmigo tenía una creencia, una vocecita que le repetía en su cabeza y que le estaba boicoteando su objetivo: “No te centras, te cuesta centrarte”. Después de indagar un poco descubrimos lo que esa creencia quería decirle es: “deberás prestar atención a la organización de todas tus tareas si quieres conseguir este objetivo”. Vimos como del límite paso al empoderamiento. 

Podemos ver las creencias como fuente de limitaciones o como fuente de motivación de cambio y evolución.

Así que te invito y animo, a que veamos que hay detrás de cada creencia, 

¿Qué aprendizaje nos está ofreciendo? ¿Qué lección positiva nos está dando?

Identifica y reta tus creencias limitantes

Importante: no se trata de deshacernos de ellas o de eliminarlas. Ni hablar. ¿Por qué? Como te decía: las creencias (aunque sean limitantes) están ahí por algo, se crearon en ti por alguna razón aunque ahora no seamos conscientes de ello.

Lo que vamos a hacer es aflojarlas, ponerlas a un lado de modo que nos permita caminar hacia nuestro objetivo y respetándola al mismo tiempo.

Pasos:

  1. Encuentra tu fuente de motivación. Conecta y empodera tu objetivo deseado. 
  2. Identifica tus creencias limitantes vinculadas a ese objetivo / deseo.
  3. Descubre la intención positiva de esa creencia limitante. 
  4. Potencia tu objetivo. Crea tu plan de acción hacia tu objetivo y transforma la creencia limitante. 

Esta es la fase más importante de la herramienta: por muy negativa que sea la creencia, imagina que en el fondo te está diciendo algo que tienes que tener muy en cuenta si quieres conseguir tu objetivo, ¿Qué sería?

Ejemplo: La creencia “siempre encuentro una excusa para no ponerme manos a la obra” me está diciendo que “Tienes que ponerte unos horarios estrictos y ceñirte a ellos; si no, volverás a las andadas”.

Las creencias (incluso las limitantes) se crearon por algo. Cumplen alguna función.

Piensa: ¿Qué bueno te está tratando de decir esta creencia? ¿De qué te está tratando de proteger o alertar?

¿En qué prefieres creer?

Ahora ya sabes las creencias limitantes que te vas a encontrar y también sabes qué tienes que hacer para que te dejen caminar hacia tus metas.

Te dejo una actividad, que espero que te ayude a conocer tus creencias limitantes y empoderantes, y te ayude a lograr tus objetivos personales y profesionales:

  • Márcate un objetivo deseado.
  • Visualiza qué creencia está vinculada a ese objetivo deseado. 
  • Detecta la intención positiva de la creencia. 
  • ¿Qué tendríamos que cambiar en el objetivo para satisfacer la intención positiva?
  • Crea un plan de acción para conseguir el objetivo deseado.
  • Recuerda: mereces conseguir tu objetivo. 
  • Potencia tu objetivo, recrea tu motivación, tu deseo. 

 

Como emprendedores y empresarios, nos enfrentamos cada día a miles de retos y situaciones con las que tenemos que aprender a lidiar de la mejor forma posible.

Conocer nuestra mente, nuestros patrones, nuestras creencias, es la mejor manera que vamos a tener para enfrentarnos a todo, poder solventarlo, aprender de ello y conseguir nuestros objetivos deseados, de la mejor manera posible.

Por ello, desde Natur-evolution hacemos especial hincapié en la importancia en la mentalidad y el desarrollo personal, para el desarrollo profesional, para un emprendimiento de éxito y para un negocio desde su gran valor y potencial posicionado en el mercado. 

A través de nuestros programas personalizados de asesoramiento, coaching y mentoría + formación para emprendedores y negocios saludables te ayudamos a materializar tus objetivos y metas en todas las áreas de tu negocio, desde tu esencia/semilla hasta conseguir tus frutos / objetivos, que potencien tu marca y negocio logrando un negocio de éxito. 

Te invitamos a que realices una sesión de consultoría one to one gratuita con nosotras, y veas todo lo que te podemos ofrecer.

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Si te gustó este artículo de emprendimiento y desarrollo personal, visita nuestra web www.natur-evolution.es, en nuestro blog, encontrarás herramientas para tu camino de desarrollo personal y profesional.

P 💚

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